El texto relata el recorrido de la “Indiana de Plata”, una cruz medieval asturiana que fue extraída de su contexto original y acabó integrada en colecciones privadas y subastas internacionales.
A través de las ventas en París y la actuación de marchantes y coleccionistas, el autor presenta este proceso como una forma de expolio cultural legitimado por el mercado.
La pieza fue adquirida por J. P. Morgan y posteriormente donada al Museo Metropolitano de Nueva York, donde permanece expuesta.
El relato concluye con una reflexión crítica sobre la pérdida del patrimonio español y cómo estos traslados fueron reinterpretados como “regalos” y no como desposesión cultural.
Es un primer borrador.